La Opinión de Zamora
Un Renault Clio rojo, «del año catapúm chispúm», que circula por la comarca sayaguesa a la velocidad y al rebufo que le queda después de una azarosa vida y de largos años de peregrinajes e incesantes servicios, ha pasado a ser una cuestión social porque, a los ojos de la gente, refleja una excesiva desidia administrativa y un menosprecio para la zona.
Anda en boca de la comarca porque el vehículo de marras no es el coche de un pordiosero o de una empresa arruinada del todo, es el vehículo que está al servicio de facultativos y veterinarios del Centro de Salud de Bermillo de Sayago.
«Tiene cerca de 400.000 kilómetros y hay que arreglarlo cada poco» expresa el concejal de Villar del Buey Ricardo Magarzo, que no ha podido menos que llamar la atención sobre el singular caso. La pasada semana visitó de nuevo el utilitario un taller, en Zamora, de donde ha salido otra vez sobre sus propias ruedas para seguir en la brecha una vez superados los oportunos chequeos y reparos. «Pero ya no es cuestión de solucionar el asunto con más chaperones», expresa Magarzo.
Tiene, además, la historia de haber sido donado hace un tropel de años por Caja España, y por tanto luce los anagramas de la entidad sobre la chapa con visible dignidad.
«Lo usan por la mañana los veterinarios de Sanidad y por la tarde los facultativos de urgencias». Es, pues, un vehículo exprimido, aunque no se haya rendido todavía. «El pobre coche no da más de sí» resalta Ricardo Magarzo.
Los veterinarios van a inspeccionar queserías, fábricas de embutidos, restaurantes y cuantos centros de actividad son suceptibles de visitarse en una u otra esquina de la comarca o del arribanzo del Duero.
En la cabeza de los habitantes no encaja que los encargados de mirar por la salud de las personas de la comarca de Sayago monten el trajinado Clio en tanto que otros gremios circulan por carreteras y caminos con vehículos resplandecientes. Y todos hacen mención a la suerte de los agentes medioambientales o de los funcionarios u operarios del Servicio de Medio Ambiente, cuyo parque de vehículos es la envidia de otros sectores.
«Es incomprensible que los forestales lleven un coche por persona, motos y todoterrenos nuevecitos, y un Servicio que es para las personas, que debemos tener más importancia, usen un vehículo viejo y malo» expresa Magarzo, tocado en el alma por tamaña disparidad. «No tengo nada contra los bichitos», precisa, «pero no pueden compararse animales y personas. Y ójala todos tuviesen coches nuevos» remacha.
El presidente de la Asociación de Empresarios de Sayago, Isaac Macías, también está entre los que respaldan la necesidad de dotar al Centro de Salud de Bermillo de un vehículo más acorde a los nuevos tiempos. «Que el Clio tiene añitos está más claro que el agua. Y es de suponer que ni será el más rápido y el mejor acondicionado» manifiesta.
«Para empezar, deberían andar con dos vehículos, para no tener que disponer del mismo facultativos y los veterinarios» subraya. Hace referencia asimismo a unos tiempos en los que la Administración aboga por vehículos que no contaminen y en bonificar este tipo de turismos.
Nadie pide un vehículo que rompa las miradas para el Centro de Salud de Bermillo, pero sí «un monovolumen donde pueda llevarse algo más que un fonendo o el libro de recetas. ¡Que menos que un desfibrilador!».
El Clio rojo, «que es la caraba» al decir de Macías, «está bien de chapa y no tiene golpes. Sin embargo, por muy bien tratado que sea ya no es el adecuado» en palabras de Magarzo.
Para el concejal independiente de Villar del Buey, Ricardo Magarzo, en la mejora de la dotación del Centro de Salud también debería entrar la Mancomunidad de Sayagua si la Administración persiste en mantener el viejo vehículo en activo y sin descanso.
Y hablando de las comunicaciones en la comarca de Sayago, no pueden menos que aludir al tipo de calzadas que debe afrontar el coche y sus conductores u ocupantes.
El propio Magarzo y su compañero de grupo, Teófilo Moralejo fueron los promotores de una detallada propuesta al Ayuntamiento de Villar del Buey, aprobada en Pleno por la Corporación, para que la Diputación provincial de Zamora transformara en carreteras una serie de caminos rurales utilizados a diario, que fueron asfaltados para el tráfico rodado pero que nunca más volvieron a sentir sobre sí una reparación. En consecuencia, presentan un sinfin de socavones que convierten el trazado en una mortificación.
Los veterinarios y los facultativos del Centro de Salud conocen estos andares. El Clio rojo los tiene trillados.
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