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León es la provincia de Castilla y León que más población ha perdido en los últimos 16 años. Pese a tener el mayor número de comarcas de toda la comunidad, la provincia obtuvo el balance más negativo, según el estudio ‘Datos económicos y sociales de los Municipios de España' 2008, elaborado por Caja España. Todas perdieron habitantes, excepto la capital y su alfoz, donde en los últimos años crecieron un 6,8 por ciento, hasta las 212.639 personas. Los descensos de población más significativos se vivieron en las comarcas del norte de la provincia: Villablino, con un 26,9 por ciento (hasta los 30.016 personas); Cistierna, con una bajada del 26,3 por ciento (hasta los 16.762); El Bierzo, con un 2,4 por ciento menos de población que en 1991 (hasta las 133.454). También, Sahagún, con un 24,6 por ciento se vio afectada (hasta las 8.275 personas); La Bañeza, con un 18,9 por ciento menos (39.524 personas en 2007), y Astorga, con una rebaja del 14,7 por ciento (39.857 personas). Por último, la comarca de Esla-Campos, en Valencia de Don Juan, vio reducir en un 4,3 por ciento su población (hasta las 18.860 personas).En general, en el resto de la comunidad, tres de cada cuatro comarcas perdieron población en los últimos 16 años. En concreto, 36 de las 47 comarcas castellanas y leonesas redujeron su población desde 1991, mientras que sólo 11 la aumentaron. En este sentido, los habitantes se incrementaron sobre todo en las comarcas que representan las capitales de provincia y, en algunos casos, las ciudades de medio tamaño.La población de la Comunidad en estos 16 años disminuyó ligeramente, ya que pasó de 2,54 a 2,52 millones de habitantes. Sin embargo, desde el año 2000, el número de castellanos y leoneses subió de 2,47 a los 2,52 millones de personas. Este incremento responde principalmente, no sólo a las capitales de provincia, sino en gran parte a los alfoces, zonas que crecieron como dormitorios y atrajeron a gente de municipios alejados de los grandes núcleos de población.
Si se observan los datos por provincias, en Ávila, desde 1991, hubo tres comarcas que perdieron población: Alberche, Arévalo-La Moraña y El Barco, principalmente las dos últimas, donde su población cayó un 14,7 por ciento (hasta los 22.591 personas) y un 26,5 por ciento (hasta los 14.413), respectivamente. En el polo opuesto se encontraron la capital, que llegó a casi 70.000 personas, y la comarca del Valle del Tiétar, que creció muy ligeramente (0,62 por ciento), hasta las 34.811 personas.
Por lo que respecta a la provincia de Burgos, cinco de sus siete comarcas perdieron población. Sólo se salvaron los alrededores de la capital burgalesa, que creció en los 16 años un 9,7 por ciento, hasta los 208.870 habitantes, y la zona de Miranda de Ebro, que vio aumentar en un 5,6 por ciento sus cifras y se situó en algo más de 43.000 personas. Entre las que cayeron en población, se encuentran Aranda de Duero-La Ribera, Briviesca, Lerma, las Merindades y Salas de los Infantes, aunque los casos más significativos fueron los de Lerma (-13,7 por ciento) y Salas de los Infantes (-14,9 por ciento).La provincia palentina también vio afectada en estos últimos 16 años por la pérdida de habitantes. A pesar de que la zona de la capital prácticamente se mantuvo con la misma población (sólo subió un 0,2 por ciento hasta las 122.560 personas), las comarcas de Carrión y la Montaña Palentina bajaron de forma importante. En el primer caso, la población descendió un 21,8 por ciento y se situó con 25.194 habitantes, mientras que en el segundo, cayó un 17,5 por ciento, hasta los 25.527.
En la provincia de Salamanca, únicamente la capital se salvó de la sangría poblacional desde 1991. En concreto, la capital creció un 7,05, hasta las 242.997 personas. En el resto, se mantuvo la tendencia del global de la Comunidad. Así, el mayor descenso porcentual de población se apreció en la comarca de Vitigudino, con un 23,6 por ciento y 19.880 personas. Le siguieron Ciudad Rodrigo, con un 18,1 por ciento (hasta los 27.797 habitantes), Peñaranda de Bracamonte, con un 16,1 por ciento menos (hasta los 19.088) y Béjar-Guijuelo, con una bajada del 13,5 por ciento (hasta los 41.564 censados).
Por lo que respecta a la provincia segoviana, las comarcas están condicionadas a la cercanía con la Comunidad de Madrid. De este modo, la capital incrementó su población notablemente hasta los 107.995 habitantes, un 15,8 por ciento más que en 1991. La zona de Riaza también se benefició del crecimiento en el número de personas, concretamente hasta 7.507, lo que significó un 7,4 por ciento más que 16 años atrás.Por su parte, las comarcas de Cantalejo y Cuéllar perdieron población. En el primero de los casos los habitantes cayeron un 11,2 por ciento, hasta los 15.400, mientras que en Cuéllar, descendió un 4,1 por ciento y se situó en las 28.420 personas.
Por lo que respecta a la provincia menos habitada de Castilla y León, Soria, la zona de su capital registró un interesante crecimiento, hasta los 58.844 vecinos, un 8,8 por ciento más que en 1991. El lado negativo lo representaron el resto de comarcas. Almazán sufrió un descenso significativo del 16,8 por ciento (hasta los 12.494 habitantes), similar al registrado en El Burgo de Osma, con una bajada del 14,6 por ciento (hasta las 13.915 personas). Por último, la zona de Ágreda perdió un 8,8 por ciento de la población que tenía en 1991 (hasta los 8.340 habitantes).
Valladolid es la capital más poblada, sí como su alfoz. De esta forma, la comarca central se sitúo con 424.695 personas, un 8,7 por ciento más que en 1991. En el resto de comarcas las cifras cayeron. La bajada más importante se produjo en Tierra de Campos-Medina de Rioseco, con un 12,6 por ciento menos de población en 16 años (hasta los 20.837 habitantes), seguida de Peñafiel, con un 10,8 por ciento menos (hasta los 16.050). Tordesillas y Medina del Campo registraron ligeras caídas del 3,5 y 2,5 por ciento respectivamente, hasta las 17.400 y 42.679 vecinos, en cada caso.
Zamora arrojó unas de las cifras más negativas. Incluso la capital zamorana perdió población, algo que no ocurrió en el resto de provincias. Así, en la capital y su alfoz el número de habitantes descendió un 0,6 por ciento (hasta los 94.044). En el resto de las comarcas, destacaron los descensos del 23,1 por ciento de la de Sayago y del 22 por ciento de Aliste, que se quedaron con 8.708 y 14.933 habitantes. A continuación se situó Sanabria, con una caída del 17,7 por ciento, hasta las 10.322 personas; Toro, con una disminución del 9,3 por ciento, hasta los 18.012; y Benavente, con una pérdida de población del 8,6 por ciento, hasta los 51.218 vecinos actuales.
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